Volumen: Una mirada al alma

Monasterio Invisible de Caridad y Fraternidad

Monasterio Invisible de Caridad y Fraternidad - grupo de oración en casa

Biblioteca místico-espiritual

Mira, los niños cuando juegan parecen pajarillos que cantan su alegría y tú, ¿por qué te entristeces? ¿Acaso el sol no te calienta, la brisa no te revuelve el cabello y las flores no te acarician la mirada? Nada te satisface porque tienes la tristeza dentro, continuamente te empujas hacia algo que podría hacerte feliz. Pasado el momento, vuelves a empezar. Escruta, pues, en el fondo del corazón y verás que te falta la alegría de amar y de ser amado.

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Reseña de Giuseppe

Leer estas páginas es reencontrar el antiguo sabor de las cosas genuinas donde el sol brilla alto para iluminar nuestra vida profunda. No son palabras vanas que dejan al final un sabor amargo en la boca después de haberte dado la ilusión de caminos inteligentes y originales, sino que dejan en el corazón la alegría inesperada del descubrimiento, la sensación de haber caminado por un sendero de luz que de todos modos continuará acompañándote cada día.

En las páginas, los autores, ya conocidos por un buen número de personas que han recibido a través de su obra un notable bienestar psíquico y espiritual, proponen consideraciones intensas que buscan ofrecer algunas indicaciones muy pertinentes e iluminadoras para quien quiere orientarse en el vasto mar de la búsqueda espiritual.

Mirar dentro de la propia alma es como sumergirse en ese universo trascendente ante el cual los secretos del cosmos no son más que débiles metáforas.

Reseña de Elisabetta

Acabo de terminar de leer su hermosísimo libro "Una mirada al alma", me ha gustado muchísimo, me ha ayudado en mis reflexiones sobre la vida cristiana. Envío un breve comentario mío.

Este libro sorprende por la riqueza y la accesibilidad de sus contenidos. Un viaje iluminador al descubrimiento del Maestro, a través de nuestras experiencias cotidianas. El sufrimiento nos muestra cómo somos realmente. El sufrimiento es un poderoso aliado del Espíritu, pero pocos lo comprenden. Para llegar a las "cumbres sublimes del Espíritu" hay dificultades que superar. Entender el dolor de esta manera, como medio para acercarse a Dios y a su infinito Amor y no como desventura o castigo; abrirse y no cerrarse ante el sufrir, nos descubre una nueva realidad, elimina nuestro sentido de soledad, impotencia, desesperación para revelarnos la Verdad del Amor.

Para todos nosotros es posible recorrer el camino de la santidad a través de la Fe y la oración. La oración con el corazón es el puente entre lo humano y lo divino. Por Amor, a través de la oración se puede pedir y obtener. En la oración hay consuelo, fuerza, comunicación con el Altísimo. Hoy parece que se ha olvidado el gran poder de la oración, se reza, y rara vez, solo cuando se está en dificultad, en la desesperación.

La oración debe ser, en cambio, una búsqueda diaria del Señor, un continuo dirigirse al Creador para no interrumpir un vínculo colmado de dones espirituales. ¿Por qué la gente no sabe o parece haber olvidado esto? La Palabra es el pan del Espíritu, una "luz que sabe esperar", una semilla que espera germinar en nuestro corazón y en nuestra vida. Donde la mente no puede llegar, el corazón llega sin dificultad. Amor es alegría. Alegría es pensar que el Señor nos ama infinitamente, uno por uno, y que espera que lo busquemos, que le abramos el corazón.

Meditar el máximo sacrificio de Jesús en la cruz, participar con el pensamiento y con el corazón en ese atroz, salvífico sufrimiento, alivia nuestros dolores, nos purifica, nos ilumina. Jesús nos dejó sus enseñanzas y su ejemplo para enseñarnos el camino del Bien que comienza en esta vida terrenal. Seguir al Maestro, negarse a sí mismo, tomar la propia cruz, ser humildes, dispuestos al perdón, al amor al prójimo, a los enemigos, alejándonos de los "ruidos" y de los halagos de lo cotidiano son las acciones que nos permiten construir, cada día, el "Tesoro", ya aquí y ahora. Con un sentido Gracias.

Reseña de la Hermana Gloria

Tuve una sensación hermosísima: me sentí tomada de la mano y guiada a través de todas las etapas que el libro presenta para ir hacia Dios y me di cuenta de que un tema está correlacionado con el siguiente de manera armoniosa.

Quien lee el libro se ve invadido por una grandísima serenidad y alegría de pertenecer a un Dios tan grande, pero también tan pequeño por humildad, por estar siempre a nuestro lado, o mejor dicho, dentro de nosotros por medio de la Eucaristía y de los otros Sacramentos.

A veces hay advertencias muy fuertes que un poco asustan, pero enseguida hay una palabra, una frase que reconforta. Me parece que todo el libro sigue un hilo lógico que ayuda a encontrar a Dios, son los temas que como tantos anillos unidos nos hacen prisioneros de Cristo, pero es un estado de Amor en el cual uno se encuentra a gusto.

Los conceptos se repiten y es un bien que sea así, es el Amor de Dios hacia nosotros, su inmensa Misericordia, su Bondad infinita que requiere de nuestra parte tanta humildad al reconocerLo y al mismo tiempo reconocernos necesitados de Él, de su ayuda y de su comprensión.

Como trasfondo en todo el libro está la Mamá por excelencia, María, quien nos toma de la mano y nos invita a seguir adelante para poner en práctica todo lo que se contempla durante la lectura del libro. Sentí su presencia benigna y amorosa que me acompañó en la lectura y me dio tanta serenidad.

Este es un libro interesante, bello, profundo y que hace bien. Todo está explicado con claridad y sencillez y, al mismo tiempo, con profundidad. Deseo a cada persona que lo lea porque encontrará en este volumen tanto bien.

Reseña de Rosa

El libro "Una mirada al alma" me hizo trabajar duro, después de haberlo leído bien dos veces no lograba captar su mensaje. La lectura de un libro debe enriquecerme con conceptos nuevos y darme mensajes que despierten mi curiosidad para una profundización y un crecimiento interior. Después de una pausa para relajar la mente, retomé la lectura y el mensaje llegó fuerte y claro.

"Limpiar la propia Alma" iluminó mi mente y recibí el tema, la Confesión. Me documenté con empeño y descubrí que sabía poco. Hice una sincera y dolorosa introspección en el propio "yo" interior, para verificar acontecimientos, hechos, pensamientos, opiniones, y el cómo, cuándo y por qué les di una respuesta, una solución, una expresión, con el beneficio de la retrospectiva, equivocada. El conocimiento profundo de su auténtico significado dio un giro a mi vida.

Me sentía como ese siervo de la parábola de los Talentos al cual el Patrón entrega un solo talento, y él por miedo, pereza, ignorancia, falta de recursos en lugar de osar y hacerlo fructificar lo entierra, para devolverlo luego sin fruto.

La lectura espiritual y de mis libros y de los suyos han abierto una brecha para iniciar un verdadero camino espiritual destinado a colmar mi ignorancia, pero sobre todo a tener fe, y a amar a Jesús y a María tal como los conozco ahora.