
Introducción
Se le aparecen a Abraham en forma de tres hombres y le anuncian que dentro de un año tendrá un hijo (Gn 18, 1-37).
👉 RezaCON NOSOTROSLos Ángeles en el Antiguo Testamento
Mensajeros de Dios son también los dos huéspedes de Lot en Sodoma. Ellos lo protegen a él, a su esposa y a sus dos hijas, pero también tienen la tarea de ejecutar el juicio sobre los impíos habitantes de la ciudad (Gn 19, 1-25).
Jacob soñó que veía a los ángeles de Dios que subían y bajaban por una escalera que desde la tierra subía hasta el cielo (Gn 28, 10-12).
Después de la expulsión de Adán y Eva del paraíso, "Dios puso al oriente del jardín del Edén a los querubines y la llama de una espada vibrante, para custodiar el camino hacia el árbol de la vida" (Gn 3, 24).
El ángel del Señor se le aparece a Moisés en una llama de fuego en medio de una zarza (Ex 3, 1-6).
El ángel del Señor protege a Israel en el paso del mar y lo escolta durante el éxodo (Ex 23, 20). Envía un ángel para que vaya de guía delante de ellos en el desierto: "Yo envío un ángel delante de ti para que te guarde en el camino y te haga entrar en el lugar que he preparado" (Ex 32, 34; 33, 2).
Los ángeles llevan las oraciones de los hombres a la presencia de Dios (Tb 12, 12; Ap 5, 8; 8, 3).
Un mensajero de Dios se le aparece a Josué en forma de un hombre con la espada desenvainada, prometiéndole a él y a Israel su ayuda en la batalla: "Mientras Josué estaba cerca de Jericó, alzó los ojos y vio a un hombre de pie delante de él, que tenía una espada desenvainada en la mano". Josué le preguntó: "¿Estás de nuestra parte o de la de nuestros adversarios?". El forastero respondió: "Yo soy el jefe del ejército del Señor" (Jos 5, 13-15).
"David, alzando los ojos, vio al ángel del Señor que estaba entre el cielo y la tierra con la espada desenvainada en la mano, extendida hacia Jerusalén" (1Cr 21, 16). David ruega que se perdone al pueblo y "El Señor dio la orden al ángel y este guardó la espada en su vaina" (1Cr 21, 27).
Ante la ira de la reina Jezabel, Elías tuvo que huir al desierto. Agotado, se sentó bajo un enebro, deseando morir. Mientras dormía, un ángel lo tocó y le dijo: "Levántate y come". Él miró a su alrededor y encontró junto a su cabeza un pan cocido sobre las ascuas y una jarra de agua. Comió y bebió. Cuando volvió a dormirse, el ángel regresó y le dijo: "¡Levántate y come, porque el camino es demasiado largo para ti!". Entonces Elías comió y bebió y, con la fuerza obtenida de este alimento, caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el monte de Dios, el Horeb (1Re 19, 4-8).
Isaías vio al Señor sentado sobre un trono alto y sublime; los pliegues de su manto llenaban el templo. A su alrededor había serafines; cada uno tenía seis alas: con dos se cubrían el rostro, con dos se cubrían los pies y con dos volaban. Se proclamaban unos a otros: "Santo, santo, santo es el Señor de los ejércitos. Toda la tierra está llena de su gloria" (Is 6, 1-4).
Dado que tres jóvenes se niegan a rendir honores divinos a Nabucodonosor, son arrojados a un horno ardiente. El ángel del Señor desciende con ellos al fuego y ahuyenta las llamas del horno. Los jóvenes, así salvados, alaban al Señor y a sus ángeles (Dn 3).
Dario de Media hace arrojar a Daniel a la fosa de los leones, ya que el profeta, contra la ley, oraba al Dios de Israel. A pesar de ello, Daniel no sufre ningún daño y confiesa: "Mi Dios envió a su ángel, que cerró las fauces de los leones" (Dn 6, 23).
Tobías parte para un viaje porque necesita dinero para su padre ciego. En este viaje lleno de peligros encuentra a un ángel (Rafael) que lo acompaña y lo induce a llevar consigo las entrañas de un pez como remedio contra la ceguera de su padre. Al mismo tiempo, el ángel salva de su tragedia a la joven esposa de Tobías. Al final revela su identidad: "Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles que están siempre dispuestos a entrar en la presencia de la majestad del Señor" (Tb 12, 15).
Los Ángeles en los Evangelios
El arcángel Gabriel se le aparece a Zacarías en el templo para anunciarle el nacimiento de un hijo, Juan (Lc 1, 8-22).
El Arcángel, seis meses más tarde, es enviado por Dios a María para anunciarle la encarnación de Jesús (Lc 1, 26-38).
Más tarde, el Ángel va a los pastores que hacían la guardia de noche: "La gloria del Señor los envolvió en su luz". Él anuncia el nacimiento del Mesías e improvisamente aparece "una multitud del ejército celestial que alababa a Dios" (Lc 2, 8-14).
Un Ángel se le aparece en sueños a José para anunciarle la concepción del niño (Mt 1, 18-24). Más tarde, en sueños, se le aparece nuevamente a José y le ordena huir a Egipto con el niño y su madre (Mt 2, 13). Después de la muerte de Herodes, un ángel se le aparece en sueños a José y le ordena regresar a Galilea (Mt 2, 19-23).
En la parábola del rico epulón: "Cuando el pobre murió, fue llevado por los ángeles al seno de Abraham" (Lc 16, 22).
Al inicio de la pasión de Jesús, un ángel se le aparece durante su oración y lo conforta (Lc 22, 43). Jesús afirma: "¿Crees acaso que no puedo rogar a mi Padre, que me daría al instante más de doce legiones de ángeles?" (Mt 26, 53).
María Magdalena, María la madre de Santiago y Salomé van a la tumba de Jesús: "Un ángel del Señor, bajado del cielo, se acercó, removió la piedra. Su aspecto era como el relámpago y su vestidura blanca como la nieve". Él anuncia a las mujeres: "No está aquí. Ha resucitado" (Mt 28, 1-6).
Ascensión de Jesús y Parusía
Después de la ascensión, "he aquí que se les presentaron dos hombres con vestiduras blancas" y explican lo que había sucedido (Hch 1, 10-11).
Jesús afirma: "Cuando venga en la gloria de su Padre con los ángeles santos" (Mc 8, 38).
En la Parusía, el Hijo del hombre: "Enviará a sus ángeles con gran voz de trompeta y reunirán a sus elegidos de los cuatro vientos, de un extremo al otro de los cielos" (Mt 24, 31). "Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria con todos sus ángeles, se sentará en el trono de su gloria" (Mt 25, 31).
Hechos de los Apóstoles y Apocalipsis
Cuando el sumo sacerdote hace encarcelar a los apóstoles en la prisión pública, un mensajero de Dios abre la puerta de la prisión y los saca (Hch 5, 18-20).
Herodes hace encarcelar a Pedro, pero un ángel lo libera: "Y he aquí que se le presentó un ángel del Señor y una luz resplandeció en la celda. Él tocó el costado de Pedro, lo despertó y dijo: '¡Levántate pronto!'. Y las cadenas le cayeron de las manos... la puerta se abrió por sí sola delante de ellos" (Hch 12, 4-9).
Cuando Pablo está en peligro de naufragio, se le aparece un ángel, durante la noche, y le promete la salvación para él y para todos los que están con él (Hch 27, 23-25).
En el Apocalipsis, los ángeles forman huestes incalculables alrededor del trono de Dios que está en el cielo. Ellos llevan ante Él las oraciones de los Santos (Ap 5, 8; 8, 3).
El Apocalipsis dirige, ante todo, siete mensajes a los siete ángeles de las comunidades de Asia (Ap 1, 4 - 3, 22).
Los ángeles tienen en su poder las fuerzas destructivas de la naturaleza como: ángeles de los vientos (Ap 7, 1-8), del fuego (Ap 14, 18) y de las aguas (Ap 16, 5).
Anotan las acciones de los hombres en los libros celestiales (Ap 17, 8; 20, 12). A siete ángeles se les dan siete trompetas al cuyo sonido comienza el Juicio (Ap 8, 6-13). Siete ángeles anuncian las últimas siete plagas (Ap 15, 1-8).
El ángel del Juicio encadena, por fin, al dragón y lo arroja al abismo (Ap 20, 1-3).