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El escapulario del Carmine
El escapulario fue dado por María Virgen a Simone Stock, monje carmelita, en 1251 por salvación y protección.
Pone en primer lugar la actitud Interior, el amor sencillo, espontáneo y filial que nace de una libre y total consagración a la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo.
Los Privilegios del Escapulario son gracias y favores que la Virgen obtiene de Cristo para sus hijos devotos, como premio. Ésta promesa fue hecha por la Virgen a San Simón Stock y al Papa Juan XXII.
La Santísima Virgen dijo "éste es el privilegio que yo te concedo a ti y a todos los carmelitas: cualquiera que muera con este escapulario no padecerá el fuego eterno".
Pio XII, en su discurso conmemorativo, afirmó: "¡Cuántas almas buenas han pedido que, también en circunstancias humanamente desesperadas, se les conceda la suprema conversión y la salvación eterna poniéndose el Escapulario! ¡Cuántos, además, en los peligros del cuerpo y del alma, han sentido, gracias a él, la protección materna de María! La devoción al Escapulario ha hecho verter sobre todo el mundo ríos de gracias espirituales y temporales".
La Virgen ha prometido preservar a sus devotos, quienes vistan el escapulario, librarles del purgatorio el primer sábado después de la muerte.
Pio XII asegura a los devotos del Escapulario que la Piadosísima Madre no dejará de interceder ante Dios para que sus hijos, que expían sus pecados en el Purgatorio, alcancen cuanto antes la Patria Celestial, como lo indica el "privilegio sabatino transmitido en la tradición".
Oh Virgen María, Madre y Reina del Carmelo,
Te bendigo y te doy gracias, porque me has manifestado tu amor y me has revestido de tu santo traje en señal de tu protección.
Asísteme en el camino de la vida, consérvame fiel en tu servicio, regálame cualquier gracia que me ayude a vivir mi vocación cristiana en mi estado de vida particular.
Sobre todo, Virgen María, obtenme del Padre celestial el crecer en la caridad divina para alcanzar un día la vida eterna. Amén.
Madre y Reina del Carmelo, ruega por nosotros.
El Sacerdote, revestido de sobrepelliz y estola blanca (o al menos estola) dice
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
El Señor esté con vosotros.
Y con tu espíritu.
Oremos
Señor Jesucristo, Salvador del género humano, bendice este Traje que tu hijo ( tu hija ) se dispone a vestir devotamente como prueba de su amor a ti y a tu madre, la Santísima Virgen María del Monte Carmelo. Haz que, por la intercesión de tu Madre, le defienda del poder diabólico y que persevere en tu gracia hasta la muerte. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
El Sacerdote rocía el escapulario con agua bendita y lo impone al fiel diciendo:
Toma éste traje bendito y ruega a la Virgen Santísima para que, por sus méritos, te conceda llevarlo sin mancha, te defienda de toda adversidad y te conduzca a la vida eterna.
Amén
Y sigue:
Por las facultades que me han sido otorgadas, te hago partícipe de todos los bienes espirituales que, por la misericordia de Jesucristo, son cumplidos por los religiosos Carmelitanos: en el nombre del Padre +, del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Te bendice Dios omnipotente + Creador del cielo y de la tierra, que se ha dignado a admitirte en la cofradía de la Santísima Virgen María del Monte Carmelo - Oremos a la Virgen Santa para que en la hora de tu muerte, aplaste la cabeza del Maligno y te haga conseguir la palma del triunfo y la corona de la eterna herencia.
Amén.
Al final el Sacerdote rocía al fiel con el agua bendita y entona un oración mariana(Ave María, la Salve Reina, el Sub tuum præsidium, el Memorare).